sábado, 22 de enero de 2022

Fue un sueño precioso

Desde pequeño fue un sueño, el sueño de cualquier macareno, ser los pies de Nuwstro Señor de la Sentencia y de su Bendita Madre, Nuestra Señora de la Esperanza.

Y gracias a Dios, y sobre todo, gracias a Ellos, ese sueño pide hacerlo realidad. 

Pero todo tiene un principio y un final, y después de más de una década siendo un "privilegiado", acabó mi sueño. Y si, he disfrutado mucho, muchísimo con Ellos. He soñado con Ellos, en cada levantá, en cada chicotá,  en cada revirá,  y es hora de retirarse y dar paso a las nuevas generaciones que tienen el mismo sueño que yo tuve desde niño.

En estos años he tenido momentos malos, momentos fatigosos,  pero sobre todo, momentos muy buenos, y con estos últimos me quedo. Pero este sueño perdurará hasta el último día de mi vida.

Y solo me queda dar las gracias a todas y cada una de estas personas que hicieron posible que este sueño se hiciera realidad, por su ayuda, por su apoyo, por esos momentos que estaban junto a mi cuando las cosas no eran tan bonitas. Y sobre todo, gracias a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia,  a Maria Santísima de la Esperanza Macarena,  y a Nuestra Señora del Rosario, por permitirme ser sus pies por Sevilla y pasear pasearlos como sólo Ellos se merecen.

Siempre soñé con esos momentos,  y soñé,  soñé con Ellos, con cada noche del Jueves Santo, con cada lágrima de los macarenos viendoles la carita, y fue un bonito sueño, un sueño precioso.....

Nunca dejéis de soñar.









 

lunes, 2 de junio de 2014

No fué un sueño...

Ha pasado un año, un largo año desde la última vez que escribí en éste pequeño rincón macareno. Un año donde han pasado muchísimas cosas.
Y hoy quiero retomar lo que nunca tuve que dejar.
Y que mejor forma que ésta.
Esto que ha ocurrido no ha sido un sueño. Ha sido realidad. 50 años desde que Sevilla coronara a la Esperanza Macarena como Reina y Soberana.

Y yo tuve la gran suerte de que Ella me eligiera para ser sus pies. Un sueño perseguido desde niño, donde todas mis nubes eran color verde Esperanza, donde volaban unas mariquillas verdes, donde soñé algún día ser costalero macareno, y pasearte por Sevilla como sólo Tú te mereces.

Un día de los que se suelen llamar Grandes, para recordarlo toda la vida, donde un día de éstos podré decir a mi hijo "yo fui costalero de la Macarena".

¿Y como se puede explicar con palabras todo lo que sentí ese día?
Imposible, no hay palabras para explicarlo, no hay forma alguna de transmitirlo.

Más vale una imagen que mil palabras, y yo como mejor sé explicarlo es mediante imágenes de la Señora, del camino de vuelta a casa, de sus costaleros, de Sevilla...